Puesto que este libro se va a distribuir libremente, según nos
aclara advocatux, no considero tema de debate el asunto puntual de su
publicación, que, por cierto, todavía no he tenido oportunidad de
adquirir. Pero sí, y ya que ha salido el tema, me parece muy
interesante discutir la cuestión suscitada que atañe a la distribución
del conocimiento en general.
Mi opinión al respecto es meridianamente clara: lo mismo que vale
para el software vale para el resto de los ámbitos del conocimiento.
Respeto la opinión de Romeo
y, naturalmente, su libertad de decidir lo que considere más oportuno
sobre su trabajo. Pero aún soy más radical que sanko
sobre el tema, por cuanto no veo distinción esencial entre libros
técnicos y no técnicos. No creo, sinceramente, que éste sea el núcleo
del debate.
Trataré de explicarme con la mayor brevedad y claridad posible.
La meta de todo autor no parece que pueda ser otra, una vez
realizada su creación, que dar a conocer el resultado de su trabajo,
que difundir su obra por todas partes. Es indiferente que la obra sea
un manual, un poema o un cuarteto de cuerda.
Si a lo anterior se une el deseo, compartido por la mayoría de los
que apostamos por el SL, de que el resultado del esfuerzo particular
del creador redunde en beneficio de todos, no parece que pueda haber
otro camino que la defensa a ultranza de la libre distribución de todo
conocimento y del fruto de todo acto creativo.
Hoy por hoy, el mejor medio posible para una distribución mundial y
libre es Internet.
Ahora bien, tratando de entender por qué siguen insistiendo los
autores en elegir el camino minoritario de las editoriales, a pesar de
las evidencias que he citado, no puedo encontrar más que las
siguientes posibles razones. Permitidme que me ponga por un momento, y
sin ningún ambage, en el pellejo de un hipotético autor y exprese en
primera persona sus hipotéticas razones:
- Consigo una recompensa económica de mi trabajo.
- Hago más difícil el plagio, por cuanto la editorial tiene medios
mejores de los que yo puedo disponer para combatir a los plagiadores.
- Logro el reconocimiento de los expertos, porque no nos engañemos,
en Internet ---salvo por lo respecta al software--- sólo hay cosas de
segunda categoría. Y como yo soy de primera o quiero serlo y como los
'popes' sólo leen, y libros ya filtrados por las correspendientes
editoriales, lo mejor es publicar bajo el auspicio de una editorial de
reconocido prestigio.
Por favor, entiéndanse estas formulaciones como meramente
hipotéticas, no son ni pretenden ser ningún flame contra
nadie. Simplemente indagan en el subconsciente profundo de los
autores. Y yo, por suerte o desgracia, he tenido oportunidad de
conocer a muchos, amén de mí mismo, y sé de lo que hablo.
Creo que estas tres razones pueden ser refutadas fácilmente. Véamoslo,
y ---aviso--- utilizaré la ironía cuando corresponda:
- Contra la razón tercera: Si lo único que quieres es ser famoso,
dedícate a la política o al futbol, has equivocado tu profesión. Es
natural el deseo de reconocimiento, pero si éste está por encima de
las cosas mismas que supuestamente defiendes, eres un hipócrita. Sé
claro al menos y díme que lo que único que quieres es la alabanza y el
éxito. No nos engañes, que no queremos perder el tiempo con alguien
como tú, para eso tenemos a la rubia, que en este sentido te supera, y
con creces. Por otra parte, eres injusto pensando que la Internet está
poblada por idiotas. Somos muchos los que tenemos la misma disposición
crítica y analítica al leer un libro electrónico y al leer un libro
impreso. Y en nada nos sentimos inferiores a los 'popes'. Simplemente,
no hemos hecho ---no hemos querido--- hacer esa carrera. Lo que cuenta
no es el prestigio ni la autoridad de unos pocos, sino la razón y
fuerza de los argumentos, sean estos dichos por el presidente de la
RAE o por un minero del Bierzo. Concédenos la facultad de decidir por
nosotros mismos lo que merece y lo que no merece la pena.
- Contra la razón segunda: Como autor tengo derecho sobre mi obra, no
necesito a nadie que lo defienda por mí. Yo sabré defenderme si viene
al caso. Y el plagio, pues depende, quizá no esté tan mal. Quizá no me
importe ser plagiado, si es que con ello se difunde aún más aquello que he
creado. A Homero, desde luego, no le importó lo más mínimo. Además, empiezan a existir medios de cobertura legal
independientes de esta o aquella editorial y sus habituales medidas restrictivas.
- Contra la razón primera: Tienes todo el derecho a recibir una
recompensa por tu trabajo. Pero estoy seguro de que si tu obra gusta,
más de uno habrá que la quiera también en formato más cómodo o
simplemente más bello. Un libro, por ejemplo. Y cuantos más sean los que hayan
podido acceder a ella fácilmente, más potenciales compradores tendrás. Claro que
los editores tendrán que fijarse en estas cosas, tendrán que hacer lo
que les corresponde: difundir del modo mejor y más bello
posible tu obra. Ahí empieza y acaba su noble función.
Esto es todo, rápida y brevemente. Espero que mis novelados argumentos sean objeto de una acalorada discusión.
;-)
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Por un conocimento libre.
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