Para los que no sigan mucho mi diario, es un Ñu-Linux-Mandrake-KDE guapísimo. Lo tengo desde hace un par de meses, pero no lo había usado para cosas de trabajo todavía.
La tarea era, básicamente, convertir un documento que tengo en HTML a formato PDF, y de paso arreglar algunas cosillas. Os aclaro que siempre uso HTML para documentos de trabajo, ya que luego puedo buscar las 7 diferencias fácilmente desde cvs. El jueves estuve infructuosamente peleándome con el Word, ya que también podría mandarlo así. Tras pelearme con él durante un par de horas, soportar cambios de estilo aleatorios, figuras mal importadas y demás típicas gracias, me fui a casa.
Lo primero que tenía que resolver es la transferencia de archivos. Por suerte, en el curro lo tengo todo en el repositorio cvs, así que las herramientas básicas ya las tenía (man cvs). Empecé a bajarme el TkCVS, ya que suelo usar WinCvs y me va muy bien. Fracaso absoluto, no conseguí echarlo a andar. Entonces me acordé de que ya tengo Eclipse instalado, que incorpora un repositorio y tal, y que incluso me había bajado una versión antigua... pero entonces empezó a subir desde el subcosciente una especie de recuerdo... ¡Cervisia! Tantas veces que he visto lo de "Esto no es un directorio cvs" me vinieron a la memoria en filminas.
Para los insensatos que no uséis KDE todavía, que sepáis que Konqueror tiene una vista llamada Cervisia, que sirve para manejar repositorios en cvs. Es hiper-cómodo, basta con darle a actualizar (update) o entregar (commit) y ya se encarga de sincronizar el repositorio. Así que un problema menos. (Sólo para iniciar un repositorio hay que irse a línea de comandos.)
Luego me tocaba abrir el patético documento Word y arreglar los penosos estilos importados de HTML. Nunca había usado el OpenOffice, ya iba siendo hora. Tras abrirlo sin problemas, me di cuenta del desaguisado que me había montado: miles de estilos distintos, me había tomado los estilos CSS como estilos nuevos...
El resultado ha sido impresionante. Ni un solo cabreo, ni una palabra mal dicha (suelo jurar en arameo cuando me veo forzado a usar las Herramientas Imperiales). Me llevó su tiempo, porque es un poco más complicado: en OpenOffice tienes estilos de párrafo, de palabra, de letra... La numeración no es nada intuitiva -- sólo que, cuando le dices cómo la quieres, te la respeta. Como todo lo demás.
Podía haber buscado otras alternativas, ahora que lo pienso. Por ejemplo, convertir mi HTML a DocBook, lo cual habría tenido la ventaja de que ambas versiones (PDF y web) podrían salir del mismo fichero maestro. Pero tenía que empezar con una plantilla .doc, y habría sido demasiado trabajo clonarla, aparte de que tampoco conozco las herramientas.
Luego, a imprimir como PDF y listo. Y por supuesto a actualizar en cvs. En total me llevó toda la mañana, cosa que no está tan mal si pensamos que partía como novato absoluto. Una gozada, quiero enviar un "Testimonial" al equipo de OpenOffice: "Gracias, Writer; estoy muy contento, me habéis salvado la vida, bla bla bla". Cuando pueda ponerme a programar con Eclipse será la caña.
Y la respuesta es: fue Johnson, el vicepresidente. Estaba clarísimo desde el principio.