Un servidor es, en realidad, de lo más sencillo: teclado, disco duro y tarjeta de red. A veces monitor (en modo consola, claro). Es curioso pensar que para los usuarios son de lo más misterioso: esas máquinas que zumban sin cesar en la sala de servidores, y que nunca se caen (por lo menos los míos :)
En un ordenador de escritorio sin embargo necesitas más cosas: XFree, sonido, cacharros USB, tipos de letra, KDE, Evolution... Ni que decir tiene que son las cosas que suelen dar más problemas. Tengo dos ordenadores que "actualizar": el escritorio del trabajo y el de casa. Se diferencian en que el del trabajo tiene que conectarse a la red corporativa, mientras que el de casa es (curiosamente) más rápido. En ambos quiero colocar Debian para simplificar la instalación y el mantenimiento.
Empecé con la del trabajo. Mi primer enfoque fue intentarlo a lo bestia: instalando desde un CD de 3.0r2 stable (woody) para luego actualizarla a testing (sarge). Resultado: un desastre completo. Tantas cosas iban mal (sonido, tarjeta gráfica, X Window, red) que me desanimé, sobre todo cuando la gente habla cosas tan buenas del nuevo instalador. Igual me evitaba saberme de memoria la marca y modelo de todas las tarjetas que tiene la máquina.
Antes de nada, probé un atajo. Si knoppix es tan buena y sabe tanto, que sólo hace falta meter el CD y reiniciar, igual hay forma de instalarla en el disco duro. Pues la última entrada del FAQ dice que sí, aunque es un proceso básicamente experimental. Ejem, y tanto. Tras seguir todos los pasos recomendados, me encontré con un sistema en alemán bastante cutrón. Iba a tirarme un siglo para reconfigurarlo todo a mi gusto. El Dipl. Ing. Klaus Knopper es sin duda una máquina, pero según puede verse en su foto, también es un tanto hortera. Por cierto, qué ceremoniosos son los alemanes: siempre se colocan los títulos como diplomado, ingeniero, y además de forma aditiva: si tienes dos diplomaturas eres Dipl. Dipl. Knopper.
El segundo atajo posible que probé es Ubuntu. Me lo recomendó truculo en su comentario, y hace poco lo volvió a comentar atopos en su diario. Tan bien la ponían que estuve mirándola con ojos golosos; pero, ¡diantres!, es Gnome-céntrica. ¿Cómo iba a sobrevivir siquiera cinco minutos sin los iconos de Everaldo? Aunque así podría probar los iconos de La Mula Francis, ¿no? ¡Pues no!, cuando hasta los fans de Gnome la ponen a parir, paso.
Al final me decidí a probar la imagen de instalación en red (netinstall). Por todos los diablos, qué infierno ha sido.
Lo primero, decir que Debian va por buen camino. El instalador nuevo es una mejora (incremental, tampoco es la revolución), y sobre todo el paquete de detección de hardware es un inmenso avance. Estoy mandando los bugs a Debian; con un poco de esfuerzo común sarge será la caña.
Ahora, los problemas. Según terminé la instalación todo estaba mal: el kernel (2.6.7) estaba mal configurado (sin módulos ni por tanto tarjeta de red), el sonido (ALSA) no iba, el entorno gráfico (por supuesto) no arrancaba, hasta la consola tenía un tamaño jorroroso. Por poco no me da algo. Es aquí donde se aprecia el valor de las distribuciones orientadas al usuario, cosa que desde luego Debian no es. He conseguido llevarlo a un estado más o menos usable, como detallo a continuación para referencia.
- Arranqué con el kernel 2.4, y actualicé el kernel 2.6.7 a la versión 2.6.8-1: hay un paquete muy práctico que depende siempre de la última versión de la rama 2.6. La tarjeta de red ya iba.
- Sustituí (bueno, se cambió sólo) el paquete
discover1 por discover; autodetección de hardware para cobardes. Ya teníamos sonido.
- Las X Windows seguían sin arrancar (error en
/dev/input/mice, tampoco iba con /dev/psaux). Tras mucho quebrarme la cabeza (copiar el fichero /etc/X11/XFree86Config-4 generado por Knoppix, borrar el dispositivo y crearlo otra vez), seguía sin ir. Resulta que hay que cargar los módulos mousedev y psmouse con modprobe.
- El acceso a la red corporativa (y su hiper-propietario Microsoft Proxy Server 2.0) tampoco funcionaba, ni siquiera con el antiproxy linux que tantas satisfacciones me ha dado. Sirve para redirigir las conexiones hacia una máquina Windows, desde la que se accede a la red sin problemas de puertos. Estuve probando unas cuantas soluciones alternativas, como PIPMasq, pero no funcionaban bien. Yo sólo quiero redirigir las conexiones a otra máquina, sin florituras. Este problema era bastante tonto, sólo hacía falta reiniciar la cretina máquina Windows.
Ahora me queda la máquina de casa. Tengo miedo.