Antes de nada tengo que entonar el mea culpa: sí, hace ya algún tiempo que sustituí mis aplicaciones de consola típicas por las que proporciona mi entorno de escritorio (KDE), en parte por la pereza de tenérmelas que ver con ficheros de configuración complejos, pero también por gozar de una mayor integración entre tales aplicaciones y la infraestructura subyacente proporcionada por KDE en este caso. Realmente, salvo vim ---con el que edito prácticamente todo--- y para otras funciones administrativas, no me solía pasar por el terminal con la frecuencia de antes.
Pero la cosa ha cambiado estos días. Un motivo oculto es que desde mi transformación a la GUI no había dejado de echar de menos aplicaciones como mutt, pero otro tiene que ver con el KDE4.1 que acabo de instalar en mi debian testing a través de los backports para lenny que tan generosamente ha tenido la amabilidad de construir Ana Guerrero (gracias, Ana).
Este KDE4 es estupendo y, en la actualidad, es un sistema perfectamente usable en lo fundamental. No obstante, todavía no se ha conseguido (como es lógico) el grado de estabilidad u optimización que posee el muy maduro KDE3, entre otras cosas porque exige lo mejor del soporte sobre el que se funda, por ejemplo, xorg ---supongo que ciertos problemas que tengo aquí se deben a que mi versión de xorg no es precisamente la última. Sobre KDE4 se podrían escribir muchos artículos, pero no es mi objetivo ahora. Si acaso sólo decir que no pocas de las críticas infundadas que ha recibido se basan en una incomprensión. La innovación que supone el planteamiento actual implica un esfuerzo también por parte del usuario. No estamos ante una nuevo versión mejorada de KDE, estamos ante algo realmente innovador en muchos sentidos y donde hay innovación tienen que haber un esfuerzo de adaptación, que los usuarios de KDE deberán aceptar si quieren disfrutar de tan novedosas propuestas.
El caso es que como consecuencia de estas dificultades lógicas ---inisito---, dado el estado actual de desarrollo, mantener el kmail y akregator en la bandeja del sistema, y correr además otras aplicaciones, me estaba causando un consumo excesivo de recursos. Como me gusta tener una buena sensación de velocidad en el trato diario con mi maquina, me he decidido por retornar, temporalmente al menos, a las aplicaciones de consola, y he sustituido las dos citadas por mutt y newsbeuter respectivamente.
El proceso tiene un coste, particularmente en el caso de mutt, porque, como se sabe, se necesita configurar adecuadamente no sólo mutt, sino también, normalmente, programas como fetchmail y procmail, y por descontado un MTA (exim en mi caso). Pero el coste merece la pena. La versatilidad y economía de las aplicaciones de consola sigue sin tener parangón, por eso existen, y por eso nos sacan de todos los atolladeros imaginables. Quizá donde no se pueda realizar la sustitución tan fácilmente es en el caso del navegador web: las páginas están diseñadas con la interfaz gráfica en mente, y es difícil que lynx o semejantes puedan tener aquí el mismo grado de usabilidad.
Así es que, aunque parezca extraño o super-retro, disfruto viendo mi hermoso escritorio (oxygen, plasma, ...) con mis terminales abiertas para seguir las noticas de Libertonia ;-) via newsbeuter y leer mis correos con el mutt de siempre.