Tras mi triunfal día de teletrabajo, creo que estaba demasiado subido a la parra; esto ha sido como el pavo ése que les susurraba a los emperadores romanos triunfales: "sólo eres un mortal".
Bueno, pues al cepillarme el HaseFroch, diskdrake me saca un mensaje super-sospechoso sobre no sé qué de renumerar las particiones. Mal rollo. En cuestión de segundos salen múltiples mensajes de error, con muy mala pinta: no encuentra este fichero, ni éste otro, ni ná.
Reinicio, y las particiones dejan de verse. Muerto. Frito. El asqueroso diskdrake ¡se había fulido mi super-block! Os juro que lo único que hice fue borrar la partición ntfs y volver a crearla como ext3, no creo que sea un delito como para ir borrando los superblocks de los demás. Si bien es cierto que ya me había dado algunos problemillas al intentar aprovechar los últimos 9 GB del disco. Sospecho que debe ser algo debido al ingente número de sectores del disco éste.
El caso es que me armo de paciencia (y de Knoppix), y me lío a leer páginas de manual sobre fsck, e2fsck y mke2fs para saber cómo recuperar el dichoso superblock. Resulta que hay múltiples copias del mismo en cada partición, pero no iba con ninguna. Sólo se me habían salvado las particiones que no estaban contiguas con ninguna otra, por suerte /home era una.
El viernes me puse a instalar desde cero. Esta vez el formateo del instalador funcionó (como que no cambié ni una sola partición, sólo reformateé), y ahora ya lo tengo todo listo. Incluso mejor que antes, creo que está bien reinstalar un sistema cuando ya más o menos lo conoces. Sí, me ha venido bien, pero ha sido un poco traumático. Ese momento negro en el cual reinicias y empieza a escupir mensajes que no entiendes... me recordaba algo...
Dave... Dave... se me va la cabeza, Dave...