Mi historia con Linux no es muy complicada; empecé hace unos ocho años cuando probé Red Hat 5.0. Esta primera distribución de Linux no me dio una buena impresión porque como buena 5.0 de Red Hat (en sus tiempos) estaba llenita de bugs, eso sí, tampoco me pareció nada difícil de instalar (leyendo el manual de instalación). Entonces alguien me recomendó Debian y fue un flechazo; la instalación no me pareció nada complicada (salvo la parte de selección de módulos puesto que yo no tenía ni idea de para que era cada módulo) y sí muy rápida y cómoda. Enseguida aprendí a utilizar su magnífico sistema de paquetes y a entender el sistema de verdad. Creo que era una Debian Slink.
Desde entonces no me había vuelto a preocupar por cambiar de distribución; con las actualizaciones a través de internet (gracias APT) fui actualizando la Debian entre las versiones que iban saliendo, y en los tres último años me decidí a usar la versión inestable la cual a pesar de la mala prensa que tiene no funciona nada mal ni es tan inestable, y puede utilizarse con bastante tranquilidad si uno se preocupa de mirar DebianPlanet antes para ver si hay algún problema serio antes de actualizar.
Los principales motivos que he tenido para no haber cambiado en estos años de distribución han sido dos: En primer lugar, por supuesto, que ya estaba totalmente debianizado, y por pereza no me apetecía ponerme a conocer las peculiaridades de otra distribución, aunque he de reconocer que al final he disfrutando aprendiendo Mandrake.
El segundo motivo era que ninguna distribución, o eso pensaba yo, permitía actualizar entre versiones menores y mayores de la misma (lease, 9.2->10.0), aunque me imaginaba que la mayoría permitían instalar sin demasiados problemas las actualizaciones de una misma versión (seguridad, fallos y demás) a través de Internet.
¿Por qué he cambiado entonces? Bueno, principalmente ha sido por el artículo de NoP, a través del cual me he enterado de que sí que es posible actualizar la Mandrake a través de internet entre versiones mayores. Al parecer sigue sin ser tan cómodo ni automático como con Debian pero tampoco es muy complicado.
Otro motivo de peso ha sido el observar que el KDE, del cual siempre necesito la última versión (porque participo en el desarrollo de un par de programas y proyectos del mismo) siempre está muy actualizado en Mandrake (via Cooker), mientras que en Debian me lo tenía que compilar (eso sí, con Konstruct es muy muy fácil, pero tarda lo suyo en compilar el condenado) así como muchos otros programas que necesito o me interesan. Por otro lado, siguiendo con lo de las versiones, el hecho de que el kernel pueda actualizarse con un simple urpmi y que cuenten con el 2.6 (que me da un rendimiento mucho más elevado que el 2.4) también me ha llegado al alma.
Y como último motivo, pero no menos importante, esta la cuestión de la automatización. Por ejemplo hace tres meses para que me funcionara el scanner (un Genius ColorPage Vivid 3XE USB) tuve que estar no menos de cinco horas cacharreando, googleando, compilando, probando y frustrándome en Debian hasta que finalmente conseguí hacerlo funcionar (y no muy bien, dicho sea de paso). Y ejemplos como este podría poner varios, no todo es así en Debian (al fin y al cabo no es Linux From Scratch), pero si que hay que hacer estas cosas con más frecuencia de la que a mi me gustaría.
Así que me decidí a dar el salto y descargué los dos primeros CDs de Mandrake 9.2 (me habían comentado que el tercero no es tan importante), una vez descargardos los tosté tranquilamente con mi K3B (una maravilla de programa para el que no lo conozca), hice unas copias de seguridad mi los directorios de usuarios y de mis scripts y me tiré a la piscina.
Como NoP, cuando el sistema arrancó desde el CD de instalación, pulsé F1 y escribi la opción "expert" para hacer la instalación de ese tipo (y sentirme más 34173 o como se escriba). No comentaré paso a paso la instalación, porque eso ya lo hizo NoP a la perfección así que intentaré comentar mi caso allí donde sea diferente.
La Instalación
Lo primero que tengo que comentar, para tranquilidad de futuros Mandrakeros, es que tanto mi grabadora de CD como mi DVD son de la dichosa marca LG, y a pesar de no haber desconectado los mismos no he tenido ningún problema, previa consulta a la lista de unidades problemáticas y haber comprobado que mis unidades no estaban en ella.
con respecto a la autodetección del hardware, todo fue correctamente (hasta la impresora USB HP Deskjet 3420, teniéndola encendida eso si) salvo el joystick, un Logitech Wingman Extreme Digital USB que la Debian encontraba perfectamente en el arranque, algo que no me preocupa demasiado puesto que no uso nunca ese joystick en Linux. La configuración de las tarjetas de red (eth0 a un router ADSL por DHCP y eth1 a la red local) también la tuve que hacer yo, desde la pantalla de resumen de instalación, algo normal para la tarjeta de la red local, pero no tanto para la eth0 por DHCP puesto que por ejemplo SuSE (lo he visto en ordenadores de otras personas) si que prueba si cada interfaz tiene la posibilidad de autoconfigurarse por DHCP. Nada grave tampoco, puesto que conozco los valores de configuración en mi caso, pero que a un usuario inexperto podría darle algún problemilla.
Lo que si me dio problemas, y serios, fue la configuración de la tarjeta gráfica. Cuento con una Nvidia GForce4 MX, y la pantalla de resumen de la instalación la listaba como "no configurada" así que pulsé el botoncito, seleccione el modelo, resolución y demás, y cuando le di al botón de "probar" me salió un extraño mensaje de error (que no recuerdo). No le di mucha importancia y pinché en el botón de "Siguiente" para volver a la pantalla del resumen de la configuración pero tras mostrarse esa salió un feísimo diálogo en el que se mostraba un error Perl. Si le daba al botón de aceptar volvía a salir el diálogo una y otra vez, y como aún me faltaba por configurar el cargador de arranque, tuve que hacerlo dándole todo el rato al "Ok" de la ventanita del error y pinchando rápidamente en los otros botones para configurar el Lilo. Si esto le hubiera pasado a un usuario novato, casi con total seguridad le habría echado atrás pero también es cierto que un usuario novato no hubiera hecho la instalación "expert" y seguramente no se habría encontrado con este fallo.
Así que una vez configurado el cargador de arranque, reinicié a capón (no me dejaba pulsar "Siguiente" el error de marras, pero sabía que ya estaba todo configurado) y empecé mi viaje en el Drakemundo.
La distribución
Tanto la pantalla de selección de Lilo como el arranque se hacen en modo gráfico con una barrita de progreso y demás, algo que había conseguido tener en Debian (pijín que es uno) gracias a un artículo en Bulma que explicaba el proceso, aunque eso sí, artesanalmente. Como era de esperar, el login gráfico falló (por el error en la instalación al configurar mi tarjeta gráfica) pero fue cosa de copiar el XF86Config (cambiando "nvidia" por "nv") de la copia de seguridad del /etc de Debian que hice para copiar algunos ficheros como los de Postfix y hacer /etc/init.d/dm start para que se mostrara la pantalla de login gráfico de KDM.
Una vez arreglada la configuración de las X, volví a la consola de texto, añadí los usuarios que tenía el sistema Debian anterior mediante adduser, y restauré la copia de seguridad de sus directorios de usuario, así como alguna que otra cosilla como un directorio compartido (/home/shared) que tengo para guardar los temas de iconos de KDE y otras tonterías, de forma que todos los usuarios puedan guardar y cargar desde allí los temas. Después de restaurar los home, cambié todos sus directorios .kde por .kde_32 para evitar que el KDE 3.1 de la Mandrake se volviese loco con los ficheros de configuración del KDE que tenía en Debian, que era el 3.2, de forma que cuando al terminar de descargarse este último de Cooker (estoy en ello) pueda borrar el .kde y restaurar el .kde_32 anterior. Hecho esto reinicié el KDM (/etc/init.d/dm restart) y entré con mi usuario gráficamente.
Lo primero que note al entrar es que el inicio de KDE era raaaaaaaaaaapido, bastante más de lo que era en mi Debian. Esto es fácilmente achacable a que partía de un directorio de configuración nuevecito, pero en cualquier caso era más rápido que en Debian con un KDE "limpio". Lo cierto es que me muero por que se descargue el KDE 3.2 (que es aún más rápido que el 3.1) y ver la velocidad del asunto.
Una vez dentro entro en contacto con el famoso Panel de Control de Mandrake y cambio algunas cosas, no muchas. Un aspecto que no me gustó es que en la parte de permitir compartir la conexión a internet lo hace (sin preguntar) configurando un servidor de DHCP para los ordenadores que accedan a internet a través de este, cosa que yo no quiero pues en el caso de mi diminuta red local prefiero configurar las IPs estáticamente. Por lo demás el programa (o colección de programas más bien) es una maravilla, no me dio ningún error ni problema, y realizó a la perfección todos los cambios que le indiqué. Me gustaron especialmente las herramientas para realizar la copia de seguridad automática, el visor de logs con colorines, y las herramientas para configurar los puntos de montaje, sobre todo los de Samba (busca automáticamente servidores y demás...). Se echa algo de menos una herramienta sencilla para configurar las opciones de samba (el swat no es muy intuitivo para quien no conozca como funciona samba de antemano) y algunas para los servidores más importantes (Apache, proftpd, postfix) que trae Mandrake, de hecho me extraña que estas herramientas no existan viendo que existen otras para cosas mucho más triviales ¿quizás no las he encontrado? Por último, y esto ya es una apreciación personal, todas sus herramientas de configuración están programadas con Gtk algo que no encaja demasiado bien en el escritorio KDE por defecto de Mandrake (al usar el mismo tema tienen el mismo "look" pero no el mismo "feel").
Con respecto al escritorio KDE por defecto, es un escritorio sencillo y elegantemente organizado (los iconos son algo pequeños para mi gusto, pero eso es una cuestión personal) en el que el único fallo que encontré fue que el timeout de red del KDE estaba configurado a sólo dos segundos, algo absurdo teniendo en cuenta que incluso con una conexión ADSL si estamos bajando algo desde otro lado mientras intentamos abrir una página con Konqueror salta ese timeout seguro. Para cambiarlo hay que ir al panel de control de KDE (kcontrol) -> Red y "Preferencias". Una vez allí, se puede poner en las distintas cajas algo más lógico como 15 segundos, que es lo que yo hice.
Con respecto a otros detalles que no me hayan gustado en este sistema está el que usen DevFsd para gestionar los ficheros de dispositivo, incluso con el kernel 2.6 (esta marcado como "deprecated" y me parece en extremo lioso de configurar) y que el sonido no me funcionase de ninguna forma con el kernel 2.4 con una tarjeta AC97 integrada en la placa de lo más normal. Este detalle del sonido se arregló después con el kernel 2.6 de Cooker, así que tampoco es nada importante. Por otro lado, por primera vez he conseguido que Linux apague realmente el sistema al hacer un poweroff (con Debian se quedaba encendido).
Gestión de paquetes: Debian saca pecho
Llega la hora de probar la gestión de paquetes con el famoso urpmi. Lo primero que hice fue utilizar el script del artículo de NoP para añadir los "medias" de Mandrake , quitando el de spectrum y añadiendo una de Cooker. Al ejecutarlo observé que, con una linea ADSL, para descargar algunas de los archivos de información de las fuentes iba a tardar unos 15 minutos (en Debian como mucho tardaba seis minutos en hacer el apt-get update de todas las fuentes), así que modifiqué el /etc/urpmi/urpmi.conf para que utilizará las versiones "sinthesis" de los archivos de información de las fuentes, hecho lo cual los 15 minutos pasaron a ser menos de un minuto por fuente.
Como había puesto una fuente de Cooker para instalar algunas cosas (KDE 3.2 y Kernel 2.6) pero no quería que cuando actualizara todos los paquetes de la 9.2 con el comando urpmi --auto-select cogiera las versiones de Cooker, me he hecho dos alias en el .bash_profile de mi usuario y del usuario root, estos son:
#URPMI normal que no usa Cooker:
alias urpmi='/usr/sbin/urpmi --excludemedia cooker --wget --noclean'
#URPMICO que usa sólo Cooker:
alias urpmico='/usr/sbin/urpmi --media Cooker --wget --noclean'
Una vez creados y cargados los alias, lo primero que quise probar fue la instalación del kernel 2.6.1 de Cooker así que hice:
# urpmico kernel
Y en unos minutillos instalo el nuevo kernel, y cambio el /etc/lilo.conf para añadirle una nueva entrada (la llamó "linux26"). Como yo quería que fuera el kernel por defecto, modifiqué el lilo.conf para que esa entrada estuviera la primera, pero por lo demás fue todo automático y asombroso. Eso sí, lo que no me gusta en absoluto de urpmi es que no te indica el tiempo total que queda para descargar los paquetes. Eso en el caso de un paquete no tiene importancia, pero cuando son muchos (como la actualización del KDE que estoy haciendo ahora mismo) se echa mucho de menos. Al menos podría decir cuantos megas tiene que descargar (sólo dice los megas que ocuparán una vez instalados) para que nos pudiéramos hacer una idea. Otra cosa que echo de menos de apt-get es que este último te "sugiere" paquetes cuando vas a instalar algunos, es decir, lista algunos paquetes que no son obligatorios para el funcionamiento del paquete que se va a instalar, pero que son adecuados para el mismo. Pero bueno, no se puede tener todo ¿no?
Ya que estamos hablando de actualizaciones, voy a comentar como actualizar el KDE 3.2, porque no es tan sencillo. Supongo que tenemos el alias urpmico que he definido anteriormente y el media de cooker en nuestro /etc/urpmi/urpmi.conf. Después hacemos:
# urpmico --allow-force kdebase kdenetwork kdeutils kdegames kdepim kdesdk kdeedu kde-i18n-es koffice
Tiene que bajar alrededor de 250 Mbytes, así que hay que tomárselo con paciencia. La opción --allow-force es necesaria porque debido a que los paquetes de KDE 3.2 parece que se han reorganizado un poco (algunos ficheros los han cambiado de paquete) si no la ponemos urpmi fallará diciendo que algunos paquetes sobreescribirían archivos de otros paquetes. Como no vamos a quedarnos con ningún paquete de KDE 3.1 esto no tiene mucha importancia, así que cuando nos pregunte si queremos forzar (lo hará dos veces), le decimos que sí y sin problemas. Cuando haya instalado todos estos paquetes debemos actualizar los que queden, para ello podemos obtener una lista con rpm -qa|grep 3.1.3 e instalar (de nuevo con urpmico --allow-force) los que sean de KDE de esa lista.
Una vez esté el KDE 3.2 instalado es conveniente reiniciar, podríamos ir matando uno a uno todos los demonios de KDE, pero reiniciar es simplemente más rápido. Cuando entremos por primera vez en el escritorio KDE 3.2 lo primero que tenemos que hacer es ejecutar menudrake y darle a "grabar" para que se regenere el menú del KDE al "estilo Mandrake" y de paso que funcionen correctamente koffice y kcontrol (por cierto, hay un submenu nuevo que yo no había visto llamado "¿Que hacer?" donde organiza los programas por tareas), y ya deberiamos tener el KDE 3.2 (beta) funcionando en nuestra Mandrake. No tan fácil como Debian, pero tampoco muy difícil.
Conclusiones
Mandrake me ha sorprendido muy gratamente. URPMI es mejorable en algunos aspectos comparado con apt-get, pero hace bien su función, y a pesar de haber encontrado algunos bugs (no muchos) la distribución tiene un aspecto muy acabado "de serie", sin dar tampoco la sensación de que el usuario experto (Debianita) no pueda hacer las cosas a manopla o meterle mano a los ficheros de texto cuando le venga en gana. Además, las herramientas de configuración que trae no tienen precio, aunque como ya haya dicho eche en falta (ya puestos...) algunas para configurar Samba (intuitivamente) y algunos servidores como Postfix o Apache.
Se vende túnica naranja.