Como en otras ocasiones he reivindicado que no hay tanta distancia entre debian y ubuntu en cuanto a facilidad de instalación, y puesto que entre la instalación de kubuntu y debian etch han pasado poco meses, podía poner a prueba mis impresiones en ese sentido y repasar, por otro lado, aunque sin entrar en detalles ---con la excepción de algunos trucos--- el proceso de la instalación.
Empezaré por la conclusión final: para un usuario avanzado (con un hardware "difícil" a priori como el mío, que incluye una pantalla con resolución 1680x1050) no debe haber ningún problema en instalar y configurar su debian, y no encontrará dificultades insalvables, que sólo podría afrontar con un sistema en teoría más amigable como kubuntu. Sin embargo, si el usuario no es suficientemente experto puede encontrarse con algunas situaciones en que no sepa qué hacer.
Me explico a continuación con un poco más de detalle, relatando someramente los pasos de la instalación.
Empiezo por un truco simple que vengo utilizando desde hace tiempo. La idea es instalar el sistema desde cero, pero conservando los datos de la partición /home, excluidos los ficheros de configuración. Prefiero excluir estos ficheros porque en el proceso de actualización los nuevos programas pueden haber cambiado algunos aspectos y crear entradas de ficheros dot algo distintas, a veces, incluso, incompatibles con los antiguos. Se trata simplemente de hacer copia de seguridad de aquellos ficheros de configuración que no pueden perderse (y que luego reintroduzco, con las modificaciones que convengan si se da el caso, al nuevo /home) y eliminar, a continuación, todos, sin comprometer el resto de los datos, con una instrucción como ésta:
cd ~ ; rm -r `ls -A | grep "^\."`
A partir de aquí comienza propiamente la instalación. El instalador de debian que usé (etch_di_beta3) no me dio ningún problema. Resolvió perfectamente el tema de las particiones, cuando ---dentro del particionado manual--- me permitió, como siempre lo ha hecho, preservar los datos de /home y formatear el resto. (Recuerdo que en esto kubuntu me falló estrepitósamente).
Lo único que sí hice, y eso se lo recomiendo a cualquiera que use un instalador de debian no estable, es pasar por tasksel (el seleccionador de tareas) sin seleccionar nada o sólo la tarea standard. En este caso concreto, sabía, por otras fuentes, que kde no se iba instalar desde aquí. En general, uno se puede encontrar con problemas de dependencias con las tareas seleccionadas. Por tanto, es mejor instalar sólo el sistema base o el sistema estándar y dejar el resto para más tarde, una vez finalizada la instalación. [Evidentemente estas precauciones no las tienen que adoptar un usuario de Ubuntu.].
Por lo demás, la instalación del sistema base no implica ninguna clase de dificultad, ni siquiera para un usuario inexperto. Quizá lo único que pueda confundirle es la configuración de exim. Lo mejor aquí, si no se sabe de qué va, es elegir el uso local del servidor exim.
Desde este punto, se empieza a necesitar algo más de conocimiento: qué paquetes elegir, como configurarlos básicamente, etc.
Por ejemplo, después de instalar xorg (o el paquete de transición x-window-system-core), no me fue posible, sin más, instalar kde mediante el metapaquete del mismo nombre: surgían problemas de dependencias con kdewebdev. La solución fue simple: instalar todas las dependencias del metapaquete kde, menos kdewebdev. ('aptitude show kde' muestra esas dependencias) [Naturalmente, de todas estas cosas tampoco se tiene que preocupar el usuario de ubuntu].
Otro de los problemas es que tuve que retocar el fichero xorg.conf para que las X pudiesen manejar la resolución de mi pantalla. [En kubuntu había una opción en la sección Pantalla de "Preferencias del sistema" para conseguirlo].
Tampoco funcionó a la primera el sistema de sonido alsa, tras instalar los paquetes correspondientes. Me fue necesario utilizar alsaconf (herramienta, por cierto, rudimentaria, que a mí me funcionó. En la documentación se recomienda un retoque manual.) [Tampoco esto hace falta en ubuntu.]
Algunas otras diferencias tienen que ver con los kernels que empaqueta debian. Por ejemplo, los módulos para el manejo de la frecuencia del procesador no se cargan por defecto en debian (hay que editar /etc/modules), en ubuntu sí; el kernel de debian viene con PREEPT deshabilitado (en ubuntu viene activado ---si no recuerdo mal), si se quiere habilitar es necesario recompilar el kernel, cosa que, por cierto, yo hice desde las fuentes del 2.6.18 tal como vienen en el paquete linux-source-2.6.18 de sid (esta vez no usé el kernel vanilla).
Creo que esta descripción basta como prueba de la conclusión antes citada, que sólo es válida si se compara (k)ubuntu con las versiones no estables de debian. Es muy probable que todas las dificultades citadas desaparecerán en la versión estable. Pero ya se sabe, la versión estable sale de tarde en tarde. Si esto no fuese así ubuntu no existiría o, al menos, no tendría el éxito que está teniendo.
Para mí, en particular, ha sido una bendición regresar al redil de la espiral sin mayores problemas de los esperados.